Cecilia Valdés, una zarzuela cubana.

El Teatro de la Zarzuela ha programado por primera vez en su historia una zarzuela cubana: Cecilia Valdés, de Gonzalo Roig, con una producción a todo lujo.

Es interesante conocer una obra que tiene una partitura llena de ritmos cubanos, muy agradable, melódica y que se puede acusar de facilona. Una curiosidad.

El libreto está basado en una de las novelas más famosas de la literatura cubana, con un nudo central que es un folletín infumable y un trasfondo muy atractivo acerca de la situación social de esclavos, mulatos, criollos y señoritingos de la Cuba del siglo XIX.

A mí me ha parecido una obra como ya digo interesante pero no redonda. Hay muchas cosas que se quedan en el tintero, personajes que no sabes para qué aparecen porque después no hacen ni aportan nada (Don Melitón, Mercedes, Adela, Dolores Santa Cruz...). Me da la impresión de que los libretistas quisieron plasmar lo máximo posible de la novela original pero que si no la conoces te quedas con una sensación de obra incompleta. Veo un problema de adaptación.

La puesta en escena es complicada por esto. Se parte de una buena base, pero el libreto se las trae. Para mi gusto tendrían que haberla pulido un poco más, sacar más provecho a algunos personajes y situaciones y, sobre todo, retocar un poco ese final doble que si ya de por sí es anticlimático, se lo terminan de cargar con un cartel de texto excesivamente largo. Darle un repasito, vamos.

Para hacer atractiva esta zarzuela, la producción es 'un lujo un broche'. Se ha trasladado la acción un siglo adelante, pero no es problema. El decorado es fastuoso, con un omnipresente cañaveral y distintas estructuras que suben y bajan y forman todos escenarios. Los figurines, un exceso, no sé cuántos cambios de vestuario habrá (el coro se lo ha tenido que pasar pipa). Un cuerpo de baile espectacular. Iluminación, atrezzo. De diez.

De diez... pero un tanto hortera. Parece como si hubiesen querido plasmar todos los topicazos cubanos y ahí están: los negros esclavos con su baile africanoide, una primera escena que parece el cabaret Tropicana (¿a santo de qué tanta lentejuela?), maracas y camisas con mangas de volantes, la bandera cubana ondeando, santeros... no sé, muy vistoso todo pero también excesivamente típico. Como si en otro país te montan unas Bodas de Figaro y la llenan de toreros y flamencas, por poner un ejemplo.
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